sábado, 24 de octubre de 2009

Motel.


Cada destello de luz que brilla a través de la ventana se refleja en tus ojos verdes, tu mirada ya no es como era, solo tu retrato que sigue esperándome cada noche cuando vuelvo del trabajo. Son las diez y ya no hay luz fuera, ha oscurecido del todo, sólo los destellos rojos del panel luminoso del motel alumbran el piso. Puedo ver a las chicas fumando durante su descanso en la salida trasera del edificio; sus faldas cortas, sus abrigos gruesos, sus corazones cerrados a cal y canto, sus piernas abiertas de par en par... Pero yo sigo aquí, con la luz vermellón reflejándose en mi cara, mi corazón abierto sin sellar y tu foto rota en mil pedazos sobre la cómoda. Ya nada es como era, ya no estás, te has ido... y las chicas entran para seguir con su turno hasta que la luz del día haga su aparición de nuevo; para que el mundo "real" apriete el botón de encendido, se ponga en funcionamiento y la luz que desprende el panel luminoso desaparezca.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Musa.


Haces que la imaginación sobrevuele mis alrededores, que la memoria me juegue malas pasadas, que los recuerdos me mientan abiertamente. Sobre todo haces que mi inspiración surja, que como el cauce de un río mis manos ayuden a las palabras a clavarse en un papel o que cargas eléctricas que producen el roce sobre el teclado creen signos que se transformen en palabras, frases llenas de sentimientos dormidos que despiertan, sueños que creía olvidados y enterrados. Haces que mi mundo se convierta en un tremendo caos, que mi cabeza no me responda como debería y mi corazón se revele contra mí.