miércoles, 16 de mayo de 2012

Tan cerca.


Si alguna vez he estado cerca ha sido esta. 

Estabas allí junto a mí y ellos en el escenario. Tu mirada perdida en las guitarras, en sus acordes, y yo de reojo dibujaba una sonrisa. Rozábamos los brazos como sin querer queriendo y susurrábamos la letra al unísono. Entonces llegó, el estribillo corría hacia arriba y nosotros no pudimos pararlo, gritamos como nunca antes lo habíamos hecho y toda la sala se giró hacia nosotros. Nos miramos y reímos. Esa noche, en ese instante, fuimos cómplices de la locura. Nuestra locura. Brindamos como si fuese nuestra fiesta particular y nos deshiciéramos del resto del mundo. 

Llegaron los bises y con ellos la despedida. Engullimos cada uno de esos últimos minutos y sentimos esa canción final como nuestra, de nadie más. Nos quedamos quietos, temblando, casi sin respirar, mientras el resto del mundo aplaudía y se creaba el caos. Permanecimos mudos y la multitud nos arrastró hacia distintos caminos. Casi rozamos nuestros dedos pero nos perdimos antes de tiempo. 

Estuve tan cerca.

lunes, 7 de mayo de 2012

Tocar el cielo con las manos. Abrir los puños, rozar las nubes. Sentir el aire entre los dedos. Libre y suave. 


Pisar la música. Que vibren las notas desde los pies al cielo. Chillar, bailar, cantar como nunca. Cerrar los ojos y sentirla. Un, dos, tres, cuatro... Sonreír y sentirte viva.

Dejar que pase el tiempo. Recuerdos. Palabras, susurros y promesas mezcladas con humo. Olor a mandarinas y café. Whisky con hielo quema la garganta. Lágrimas. Sonrisas y deseos.

Al fin y al cabo recorrer el mundo por tu espalda. Decir te quiero. Cerrar los ojos y besar. Desaparecer y buscar historias, felices y tristes, reales. Duelen y agradan. Abrir los ojos y que estés conmigo. Volar por la vida subidos a un dragón. Oir un te quiero.