miércoles, 16 de mayo de 2012

Tan cerca.


Si alguna vez he estado cerca ha sido esta. 

Estabas allí junto a mí y ellos en el escenario. Tu mirada perdida en las guitarras, en sus acordes, y yo de reojo dibujaba una sonrisa. Rozábamos los brazos como sin querer queriendo y susurrábamos la letra al unísono. Entonces llegó, el estribillo corría hacia arriba y nosotros no pudimos pararlo, gritamos como nunca antes lo habíamos hecho y toda la sala se giró hacia nosotros. Nos miramos y reímos. Esa noche, en ese instante, fuimos cómplices de la locura. Nuestra locura. Brindamos como si fuese nuestra fiesta particular y nos deshiciéramos del resto del mundo. 

Llegaron los bises y con ellos la despedida. Engullimos cada uno de esos últimos minutos y sentimos esa canción final como nuestra, de nadie más. Nos quedamos quietos, temblando, casi sin respirar, mientras el resto del mundo aplaudía y se creaba el caos. Permanecimos mudos y la multitud nos arrastró hacia distintos caminos. Casi rozamos nuestros dedos pero nos perdimos antes de tiempo. 

Estuve tan cerca.

2 comentarios:

A. dijo...

Qué bonito, muy tocable, muy de tacto cercano, de momento y de magia. Hay quien vive como escribe.

Anne dijo...

Tranquila cuando te haga unos a ti procuraré que queden tan distintos que uno te apretará y otro te quedará excesivamente holgado,
with love.

Me parece una cabronada que tenga que demostrar que no soy un robot, he dicho.