domingo, 8 de noviembre de 2009

Playa.

Una, dos, tres, cuatro... gotas contra el cristal del coche, caen poco a poco por la ventana, hacen, deshacen y rehacen caminos sobre la superficie y desde dentro del coche los voy siguiendo ligeramente con la punta de los dedos, se escucha una canción al fondo, se que es dentro del coche pero me sumerjo tanto en ella que se convierte en mi banda sonora particular de ese pequeño instante. Y de repente desconecto de mi misma, me hablan, buscan mi respuesta pero... la luz anaranjada de la farola alumbra nuestros rasgos y a las pequeñas olas que se van formando al llegar el agua a la orilla. Si me fijo un poco consigo apreciar como más adelante una fuente pierde su sentido; mientras, el agua que sale de ella se desparrama por el suelo y yo culpo al viento.
A lo lejos dos aventureros pasean por la orilla, siento una ráfaga de aire contra el parabrisas y me vuelve a inundar esa sensación, vuelvo a desaparecer, otra nueva canción y el mismo sentimiento: la arena, el agua, el olor del mar, el viento, la farola y yo. Alguien grita a lo lejos, me vuelve a interrumpir, proviene de cualquier otro coche del aparcamiento o de la misma playa, sin embargo la oscuridad de la noche los esconde y el fuerte vendaval amortigua sus palabras, se confunden con el ruido del viento, y siguen ahí; si cierro un poco los ojos puedo descubrir la oscuridad de sus cuerpos a través de las ventanas, puedo reconocer sus sombras a lo lejos por el paseo.
Vuelvo a irme, corro, aquella playa me lleva a tantos mundos distintos: aquel de cuando era pequeña y paseaba disfrazada de payaso, aquellas hogueras de celebración y despedida, aquellas miradas, aquellas fotos en las que pretendíamos coger el gran sol con nuestras pequeñas manos, aquellos brazos tan pequeños que daban unos abrazos tan grandes... de nuevo estoy despierta, es invierno, llueve, ojalá tronara (eso me relajaría), otra canción suena y esta es la definitiva, es la música; Se une con el ruido de las gotas de lluvia que tropiezan contra el coche y con mis propios sollozos. Una, dos, tres, cuatro... sigue lloviendo.

1 comentario:

A. dijo...

me encnta patri
es pasado, todo lo que eso nos conmueve ...