miércoles, 4 de noviembre de 2009

Se fué.


La indiferencia se mostraba en sus ojos como si de una ventana abierta se tratase, a pesar de ello él nunca perdió la esperanza, le escribía mil poemas diarios, soñaba con ella a cada segundo, si se perdía en su imagen un minuto el tiempo se convertía en un año...; sin embargo, ella definitivamente lo perdió a él. Poco a poco dejó de existir para ser la sombra de ella y poco a poco se consumió hasta ser sólo una parte de su amada. Desaparecieron su identidad, sus ideales, sus sentimientos, su tacto, su sufrimiento...; y pasaron a pertenecer a ella, sin ella saberlo jamas; él nunca volvió a ser él, enloqueció de amor por ella, pero eso no fue suficiente. Él sigue soñando con un beso, ella sigue yorando sin saber a quién.
Porque no llega con amar hasta morir, hay que vivir para llegar a amar.

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