jueves, 14 de enero de 2010

Ventana.

Se imaginaba cada tarde al ver al sol decirle adiós todo aquello que quiso vivir y no fue capaz. A través del cristal de la ventana recordaba momentos pasados. Al final todas las imágenes se entrelazaban en su mente, el pasado lejano, el pasado más próximo y todo aquello que inventaba... Le hacía feliz pensar que todo había sucedido así. Se creía sus propias mentiras porque era la única forma de poder decirle adiós al propio sol.
Cerró los ojos. Rememoró cada detalle de aquel día de invierno. Comenzaba a llover y él apareció, se resguardaron bajo aquella marquesina de autobús. Le habló, volvió a oír su voz después de tanto tiempo, y el miedo desapareció por completo; reaparecieron aquellas sensaciones en el estómago que tanto había echado en falta hasta ese momento.. Pasearon por la alameda procurando no pisar los charcos y como dos locos se comieron un helado mientras entre cucharada y cucharada se confesaban todo aquello que se habían perdido el uno del otro; hasta que ella no aguantó más y se lo preguntó. La duda le rondaba la cabeza cada minuto de todos aquellos días que no habían compartido... su respuesta (in)esperada fue que sí, cada instante la había extrañado, no se había podido olvidar de ella...
Con los ojos cerrados continuaba recreándose en sus memorias... Él aparecía en casi todas; junto a él fueron apareciendo poco a poco tres criaturas preciosas, primero un niño sentado en su regazo, luego otro que sonreía a la cámara y a su lado con una muñeca en sus brazos una niñita con la mirada perdida... Los cuatro le decían adiós con la mano, pero ella no podía llegar a recordar del todo en que momento ocurrió...
Nunca más volvió a abrir los ojos. Se quedó allí, con su mano arrugada por el paso del tiempo contra la ventana como intentando coger algo con sus delicados dedos. Quizás era cada uno de los recuerdos que creaba, quería retenerlos para siempre en su memoria, quería hacerlos suyos... y finalmente lo consiguió, se inventó su propia vida, creo un puzzle formado por memorias ajenas. Sin embargo ella nunca quiso darse cuenta.

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