miércoles, 19 de octubre de 2011

Vicio(s).

Esa sensación de no saber qué hacer, de que esperas algo y no sabes qué, de ser consciente e inconsciente a la vez.
Me desperté a las 10:00 como una rosa, que diría ella. Pensé que hoy iba a ser un día normal, pero con mi mala costumbre de quedarme en la cama remoloneando me volví a dormir. No hubo manera de salir de ella hasta las 14:00. No os creáis que es mi única mala costumbre... tengo más, para poder regalar incluso ¿qué queréis? me hacen ser como soy, especial.
En vez de ponerme a estudiar como una loca para recuperar el tiempo perdido decidí que era hora de recoger de una maldita vez mi escritorio ( mesa ordenada y espaciosa igual a estudiar mejor ¿no?). El caso, terminé de comer, de recoger, de limpiar y me dispuse a estudiar. Tenia todo lo necesario encima de la mesa: folios, libro y todos mis bolígrafos de colores (salió mi vena infantil, inevitable). Aquí viene otra de esas cosas con las que me gusta pecar: la abstracción. Porque sí, en el momento que creía que estaba preparada volvió a aparecer esa sensación de desconcierto, de esperar algo, de que queda algo por hacer...
Finalmente, tras un gran esfuerzo de concentración por mi parte, conseguí estudiar toda la tarde. Hasta que entré en una de esas malditas redes sociales en las que tengo una cuenta sin saber muchas veces por qué. Ahí estabas tú. Tu nombre. Me había aguantado las ganas, durante todo este tiempo, de escribirte un "Hola ¿cómo estas?". Como podréis imaginar, caí en la tentación. La verdad, fue un gran alivio porque en el momento en que escribí el "Hola" y esa carita sonriente que tanto me gusta (algo tipo así :) ) la sensación que llevaba persiguiéndome todo el día desapareció...
Creo que en esa gran lista de cosas pendientes que tengo estaba el reintroducirlo en mi vida. A él. El cuerpo de una es sabio, demasiado. Se daba cuenta de que necesitaba tenerlo cerca, poder contarle todo eso que me había callado. Sonreí en cuanto el me dijo "te he echado de menos" y conseguí sentirme libre con él. Como no me había sentido en mucho tiempo. Conseguí decirme a mi misma qué era lo que esperaba.
Sigo teniendo mis malas costumbres, puede que él sea una de ellas. En confianza os digo que las malas costumbres no siempre son tan malas.

3 comentarios:

vanessa rojo brake dijo...

Me encanta navegar por la red y descubrir rincones nuevos!!! he dado con el tuyo y me he hechado un tiempo cotilleandolo,

leyéndolo y me encanta!!!! además ,me gusta muchisimo participar y apoyar a las bloggers, sino nos apoyamos entre nosotras,

quien lo haría ?¿?¿? te sigo y te doy mi enhorabuena ,te dejó el mio, si te gusta y crees que me lo merezco, me encantaría que formaras parte de el "siguiendome"

pues chicas /os como tu lo hacen posible y muy especial para mi !! un besiño



KEYKOAMODEL.BLOGSPOT.COM

Patricia y Yael dijo...

Que preciosidad de texto.
Y es que es increible como el cuerpo o l amente nos pide insconscientemente lo que nosotros uan no sabemos que queremos. Cuantas veces me ha pasado a mi...
verlo y tener ganas de abrazarlo y decirle qe le eche de menos pero por miedo a que piense mal me callo.
Y cuando nos acercamos me da un abrazo de los grandes y es él quién me dice "te eché de menos" la angustia se va, el cuerpo se relaja... inexplicable verdad?

unbeso
Patry
http://www.siemprehayalgoqueponerse.com/

Estrella dijo...

Muy bonito relato, me ha transportado a ciertos momentos de mi vida en el pasado... Gracias por recordármelos y por compartir tus palabras.
Saludos,
Estrella